Notas preliminares:
Ser una de las voces convocadas a la Reunión Nacional sobre Educación Artística “La Educación Artística, un propósito común”, nos motiva a compartir planteamientos básicos, posturas, mecanismos y modos de operar que la Escuela de Formación Musical Nueva Cultura ha venido construyendo a partir de los trayectos recorridos como proyecto cultural y educativo. Algunos enunciados pretenden suscitar problematizaciones sobre aspectos que demandan profundizaciones importantes de parte de la comunidad que se mueve en torno a la educación artística. Que esta sea una oportunidad importante para generar diálogo, para repensar un objeto común: la educación artística en la Colombia de hoy; para indagar por los nexos entre la educación no formal —hoy denominada educación para el trabajo y el desarrollo humano en virtud de la Ley 1064 recientemente sancionada— con la educación formal básica, media y superior; para preguntarnos por los desarrollos legislativos en lo ya sugerido en las leyes de educación y cultura; para imaginar el papel de las organizaciones artísticas y culturales que adelantan procesos de formación artística; para señalar el papel de las casas de la cultura teniendo en cuenta que la Ley de Cultura las señaló como “centros primordiales de la educación artística no formal” y su papel en el contexto de la reglamentación del Sistema de Educación Artística y Cultural, SINFAC; para mirar críticamente los alcances del cambio de denominación de la educación no formal por el de educación para el trabajo y el desarrollo humano; para observar el juego que las universidades tienen cuando, desde la extensión, realizan actividades de educación no formal intentando llenar los vacíos aparentes o reales de los estudiantes que aspiran a ingresas a programas de pregrado en artes; para cuestionar el alcance de lo enunciado en la Ley de Cultura donde reza “Corresponde al Ministerio de Cultura, la responsabilidad de orientar, coordinar y fomentar el desarrollo de la educación artística y cultural no formal como factor social, así como determinar las políticas, planes y estrategias para su desarrollo”; en fin, una reunión de educación artística que asuma temas que es necesario abordar con todas sus implicaciones y consecuencias.
Pensamos que las actividades de formación que realizamos como entidad cultural generan compromisos éticos y políticos, si asumimos que la educación es un bien público. Por eso nuestro programa de formación acoge lo establecido en el decreto 114 de 1996 que aún rige la Educación No Formal, aunque consideramos que es urgente la reforma de este decreto y la promulgación de otro que se refiera específicamente a la educación artística en Colombia. Partimos de considerar que existe desregulación en la materia; que es preciso conceptualizar, ser rigurosos con nuestras responsabilidades como entidades culturales y con ello buscar que la norma recoja el sentido e importancia sociocultural de nuestro papel. Por eso hemos saludado y acompañado el proceso de repensar el decreto referido que han iniciado los ministerios de Cultura y Educación. Como parte del campo artístico, cultural y patrimonial hemos estado atentos a estos desarrollos, en virtud de los derechos culturales que nos corresponde ejercer como sociedad civil. En varios escenarios hemos insistido en que esta discusión debe ser pública, responsable y documentada. A pesar de los avances que se dieron hasta aproximadamente el mes de julio, vemos con preocupación que el Comité interinstitucional del convenio 455 de 2005 no se ha vuelto a manifestar al respecto. Si bien se viene trabajando en el decreto reglamentario de la Ley de Cultura orientado a dar estructura normativa al SINFAC, consideramos que este proceso debe ser paralelo a la reforma del 114 dada la importancia que asume tratar de las articulaciones entre modalidades de la educación artística.
Aproximación desde la modalidad de educación artística no formal
Como producto de la actividad investigativa que la Fundación ha realizado desde su constitución, en 1976, surgimos como espacio de escuela desde 1989 a partir de la necesidad de socializar la sistematización y el conocimiento sobre las músicas regionales colombianas que, a su vez, hacen parte de las músicas caribeiberoamericanas (músicas CIAM), impregnadas de vida y de fuerza expresiva que en muchos casos no circulan por los medios de comunicación, pero con las que existen resonancias culturales que queremos hacer visibles. Intervenir pedagógicamente las músicas CIAM es, entonces, una apuesta; una apuesta expresiva, lúdica, fiestera. Así, partimos del hacer vivo de la música, cantamos y tocamos de una manera activa y divertida. Los elementos de los códigos y las grafías musicales se nos van apareciendo progresivamente, pues privilegiamos los elementos expresivos y significativos de lo musical como parte del universo artístico.
La Escuela es para nosotros un aporte al legado que queremos hacer a las nuevas generaciones. En esto estriba la originalidad y la importancia cultural de su objeto de estudio. Es un espacio para la formación musical en la modalidad no formal e informal, dirigida a niños, niñas y jóvenes entre los 4 y los 18 años de edad.
Nuestra intención formativa es propiciar elementos musicales como parte de una formación integral, buscando el crecimiento personal, el desarrollo de la sensibilidad y, claro está, potenciar las aptitudes musicales de cada uno de los estudiantes.
Hemos dado un especial énfasis a pensar el mundo infantil. Tratando de develar la clave de lo infantil hemos querido imaginar trayectos para generar procesos de formación dotados de sentido. Para ello
…ha sido imprescindible establecer una conexión importante con lo que asumimos como objeto de estudio: las músicas CIAM entendidas como músicas regionales colombianas y como expresiones sonoras del contexto caribeiberoamericano. ¿Cómo pensar el mundo infantil desde expresiones musicales que se inscriben en culturas de arraigo tradicional? ¿De qué maneras recoger ese acervo de sonoridades, de cuerpos sonoros, de tonadas, de formas de canto —en su mayoría distantes por su ethos y singularidades expresivas— de manifestaciones más propias de las músicas centroeuropeas que secularmente han sido tomadas como objeto de estudio por conservatorios y centros de educación formal?
Dentro de las músicas caribeiberoamericas —músicas CIAM— ya referidas, hacemos referencia a las músicas de base campesina que son entendidas y asumidas como textos de cultura, no como repertorios de compositor individual. En muchas de estas expresiones la frontera entre lo adulto y lo infantil o existe como ago especializado en tanto todo, música y texto, se asume como una totalidad expresiva. Son estas, músicas que con su fuerza, con su alegría, con su proclividad a la fiesta, al divertimento, son leídas, interrogadas y apropiadas por los niños y jóvenes de nuestra Escuela, situada en Bogotá, por lo que desde su sensibilidad de habitante de ciudad y condición de ser niño, establece puntos de convergencia entre lo que es propio de esas músicas y aquello que ve desde un mundo infantil al que pertenece. El universo de la canción infantil así considerado se multiplica y expande *.
Asumimos la docencia musical como una dimensión que hace parte del campo musical. No creemos en la dicotomía intérprete-profesor. Ni mucho menos compartimos el enunciado músico (bueno) - pedagogo (músico malo).
Somos músicos profesionales, pedagogos musicales o estudiantes avanzados de música de nivel universitario; tenemos experiencia en el trabajo con niños y jóvenes, y, sobre todo, un compromiso y apuesta para trabajar por su crecimiento y felicidad. Conformamos equipos pedagógicos pensando en el mejoramiento continuo del proyecto pedagógico, bajo la orientación de la Dirección y de la Coordinación Académica de la Escuela.
Creemos con Savater que la pedagogía está más cerca del arte que de la ciencia. Creemos en la intuición, en la capacidad de inventar, de buscar, de experimentar.
Hablamos de la pedagogía del acontecimiento, lo que entendemos como aquellas acciones formativas que están en clave de búsqueda de elementos, situaciones, imágenes, sucesos que nos transforman, que hacen que después de un encuentro con los sonidos, con los compañeros, con los docentes, las cosas ya no sean iguales. Estar atentos a romper las inercias, a dejarnos permear por aquello que, por simple que pueda parecernos, esconde los múltiples sentidos que nos genera tocar y cantar.
No armamos un currículo rígido y lineal. Hablamos de trayectos que organizamos desde las músicas específicas que se constituyen en las “materias” a abordar. Entendemos que existen dispositivos pedagógicos que determinan los flujos discursivos entre los sujetos. Sabemos —y por eso estamos alertas— que el dispositivo pedagógico ordena, clasifica y jerarquiza los enunciados y discursos entre los sujetos que intervienen en el proceso formativo. El dispositivo pedagógico establece reglas de lo decible o de lo comunicable, tanto de lo comunicado como de las formas en que se comunica *. Desde allí, tomamos distancia con las notas y las calificaciones, con las evaluaciones que se expresan como el mecanismo controlador del orden normalizador y jerárquico que establece la curricularización. Valorar los desempeños y lo que se ha dado en llamar las competencias de los estudiantes es un acto de profunda responsabilidad ética que supone descentrarse de las líneas del saber-poder sacralizados por el aparato educativo y encarnadas en el rol del profesor entendido como el elemento activo del proceso de enseñanza-aprendizaje. Preferimos entonces hablar de mediación y, en reciente conferencia presentada por Walter Cohan *, resonamos con hablar de traducción.
EL CANTO. Espacio en el que niños, niñas y jóvenes cantan conociendo y reconociendo las posibilidades de su voz como instrumento. Con el canto se abren inmensas posibilidades expresión y de goce. Cantar como práctica colectiva, y de una manera lúdica, propicia el fortalecimiento de la sociabilidad basada en el afecto. Cantando se afirma el desarrollo auditivo, se afianza la percepción tonal, se amplían la escucha individual y la ínterescucha grupal. Es en este ámbito donde la técnica es asumida dentro de lo expresivo del cantar como hecho total. Hablamos entonces de elementos técnico-expresivos y no separamos una asignatura que se refiere a la técnica vocal. Desde allí hemos explorado maneras de aproximarnos a la apropiación de lo melódico a partir de la relación entre las alturas de los sonidos y los colores que físicamente les corresponden. Hemos propuesto como estrategia las escalas de los sonidos coloreados.
LAS PERCUSIONES. Ámbito de la formación musical que da cuenta de los procesos de autonomía rítmica, de coordinación motriz expresada en el manejo de las lateralidades (relación mano izquierda - mano derecha) y de las alternancias (movimientos arriba-abajo). Utiliza como medios instrumentales las múltiples percusiones como: tumbadora, bongó, tambora, tambores, guacharaca, esterilla, chucho, entre otros. Además de la apropiación básica de sus modos de ejecución, se busca la exploración de timbres y sonoridades. Las percusiones aportan a la fundamentación del estado musical básico del estudiante. Tomamos como referencia básica lo que en las músicas populares tradicionales existe con marcado acento: el ritmo es lo clave. Un cuerpo dispuesto al ritmo —y en general a la percepción y apropiación de las relaciones duracionales— es la base del “buen” músico. Desde allí hemos explorado maneras de aproximarnos a la apropiación de lo rítmico y hemos propuesto como estrategia los diagramas de proporciones rítmicas.
LAS CUERDAS. Se fundamenta en el manejo básico de los diapasones entendidos como instrumentos de cuerda que comparten elementos comunes tanto en su morfología como en su forma de ejecutarlos. Así, todos los estudiantes tienen la posibilidad de tocar la guitarra, el cuatro y el tiple, pudiendo pasar de un instrumento a otro según las necesidades y conveniencia del proceso formativo. Los diapasones son para la Escuela un sistema de instrumentos característicos de las músicas que son su objeto de estudio. Las cuerdas privilegian el manejo de los niveles melódico y armónico. En la guitarra, por ejemplo, encontramos un potente recurso para discurrir por la dimensión armónica * en las condiciones de un país como Colombia: escasos recursos, una frágil institucionalidad cultural y la potencialidad que los instrumentos de cuerda entendidos como diapasones pueden dar a los procesos de formación musical. Desde allí hemos propuesto un esquema de trabajo denominado Polígonos que nos permite generalizar los recorridos por el diapasón y abordar la simultaneidad sonora más como texturas y densidades que como acordes o progresiones predefinidos desde una concepción lineal de lo armónico. Hemos propuesto como estrategia la creación de temas musicales no regidos por el régimen de la tonalidad.
LAS ÁREAS TRANSVERSALES. Como elementos transversales que comparten las tres áreas descritas trabajamos los fundamentos gramaticales musicales así como el trabajo corporal.
El primero se pregunta por las formas y posibilidades de apropiar las grafías entendidas como códigos y recursos para decodificar el lenguaje musical (lectura) y su manejo para escribirla (escritura). Desmitificamos el pentagrama y la notación occidental convencional. La usamos en su justa medida y nos aproximamos a ella a partir de la potencia de la oralidad inmersa en las músicas CIAM. Sabemos que el dispositivo pedagógico “…opera sobre los discursos literalizados, sobre los discursos que han dejado de ser solamente orales y se han materializado de algún modo en un texto escrito, con ciertas características” *. Por eso no hacemos convergente el enunciado estudiar música con aprender los códigos del pentagrama. Tomamos con cuidado el enunciado que muchos músicos empíricos reproducen cuando dicen yo no sé música —al referirse a no “saber” leer música cuando son excelentes interpretes de variados géneros populares—. Primero tocar, sonar, apropiar el universo sonoro, la lectoescritura musical irá apareciendo como una resultante de haber develado los sentidos de los ritmos, las melodías, las métricas, en fin. Sí abordamos lo literal, pero como un correlato de lo expresivo y empático que está presente en la oralidad de las músicas CIAM entendidas como textos de cultura. En suma, estamos atentos a describir el dispositivo pedagógico, a identificar y describir las reglas de su funcionamiento; atentos a no dejarnos capturar por las líneas que traza y establece como cosas inamovibles y “naturalmente” propias de la Escuela; atentos, en fin, a mostrarnos lo que hacen, sienten y piensan los agentes del proceso formativo.
El segundo, es decir el cuerpo, es la base sobre la cual se cimenta el trabajo de formación artística y musical pues creemos que formar el cuerpo es el fundamento de la expresión y de la relación con otras áreas del conocimiento. Consideramos que el cuerpo es la base de la acción musical. Por eso construir un estado de música es resonar con un cuerpo sensibilidad y movimiento, un cuerpo goce y abierto al disfrute de lo sonoro. Valorar la fuerza de este enunciado quizá nos permitiría entender por qué de una manera moralizada se considera que las matemáticas o la historia son más importantes que las artes en la escuela. Problematizar desde allí nos permitiría entender que la valoración moralizada de la ecuación artística siempre la pondrá como elemento accesorio y decorativo.
Como un referente, y solo como eso, tenemos en cuenta la edad y los conocimientos apropiados por los estudiantes en los ámbitos familiares y escolares. Sabemos que las prácticas musicales no se rigen necesariamente por esos factores pero nos ayudan a tener puntos de entrada para las convergencias básicas del trabajo. Por fortuna estamos atentos a las movilidades que los ritmos individuales y grupales van generando. Evitamos dejarnos encasillar en la noción escolarizada de grupo y nivel y, ya lo dijimos, no operamos con la lógica de la nota, del pasó o no pasó. Por eso ubicamos a cada estudiante en un grupo acorde con su propio proceso. De allí que la postura pedagógica que nos anima parta de considerar que niños, niñas y jóvenes encuentren su propio ritmo para resonar con su propio tono. Para lograrlo proponemos trayectos que pueden ser recorridos de múltiples maneras y que señalamos en las siguientes etapas:
Para niños y niñas de 4 a 7 años:
Sensibilización: acercamiento sensible al universo sonoro.
Exploración: búsqueda de posibilidades sonoras que dan los instrumentos musicales y el manejo corporal.
Desde los 7 años:
Iniciación: Acercamiento más detallado a la música como lenguaje y a los elementos constitutivos del sonido. Entradas básicas al toque y cante.
Apropiación: Maduración de los elementos vistos en las anteriores etapas, afianzamiento de los elementos musicales de estabilidad rítmica y afianzamiento de la percepción tonal para abordar las etapas siguientes.
Fundamentación
e integración: Momento del abordaje integral de los elementos gramaticales de la música, manejo de repertorios amplios y elaboración de montajes musicales. Desarrollo de aspectos técnico-expresivos más complejos.
Profundización: Espacio diseñado para trabajar a profundidad aspectos formativos de quienes ven en la música un opción profesional o como preparación para ingresar a la educación superior en música.
Instrumento principal
A partir de la etapa de apropiación los estudiantes que lo deseen pueden vincularse al estudio de un instrumento principal del abanico ofrecido por la Escuela. Consiste en la apropiación de los elementos técnicos y expresivos del instrumento con profesor particular y en grupos de máximo tres estudiantes con una intensidad de una hora semanal.
Para funcionar adecuadamente hemos suscrito convenios de cooperación de carácter educativo y cultural para la utilización de los espacios donde adelantamos nuestras actividades formativas teniendo como contraprestación la participación de docentes de nuestra escuela en la conceptualización y desarrollo de las actividades de formación de la básica y media de estas instituciones. En una primera etapa con la Universidad Nacional (1995 a 2005) y actualmente con la IED Manuela Beltrán de la Secretaría de Educación del Distrito. Se trata de potenciar los recursos, de generar proyectos sostenibles a partir de los bienes públicos que son patrimonio de todos,
Las actividades se realizan en dos ciclos anuales (semestres). Cada semestre comprende 20 sesiones de trabajo de tres horas y media cada una, en jornada de mañana o de la tarde los días sábado según horario asignado. Culmina con una Muestra Final dirigida a padres, familiares y allegados con el objeto de compartir logros del proceso formativo. Como parte de la formación estética y medioambiental, cada semestre asistimos como público a un concierto y salimos a los alrededores de Bogotá realizando actividades de reconocimiento y valoración del entorno natural y generando espacios para el divertimento y la integración entre los estudiantes y los grupos.
MECANISMO PARA EL INGRESO. Si bien partimos de considerar que todos podemos cantar —tal como lo cantara Jairo Ojeda, un cantautor paradigmático de la canción infantil colombiana—, consideramos que existe un acto de voluntad que se basa en un estado musical básico que tiene componentes genéticos y socioculturales que es preciso considerar cuando de involucrarse en un proceso formativo se trata. Por eso, de acuerdo con la edad y de manera grupal, en un clima de confianza y afecto, realizamos para el ingreso de nuevos estudiantes una audición, que consiste en actividades específicas de carácter musical tales como cantar, tocar instrumentos de percusión y, de requerirse, el instrumento musical que el aspirante conozca. Tiene por objeto valorar las aptitudes musicales básicas, la actitud y disposición del aspirante. No buscamos valorar conocimientos teóricos musicales, pero sí tenemos en cuenta voluntad, experiencias y conocimientos obtenidos previamente para las ubicaciones en etapas correspondientes a edad y proceso de formación.
En este largo recorrido, lleno de movimientos y acontecimientos-vida son muchos los logros que podríamos registrar. En la atmósfera de estas notas solo quiero hacer énfasis en cuatro aspectos.
PRIMERO. Como producto del proceso formativo, por postulación y previo proceso de selección, escogemos a estudiantes destacados para integrar grupos musicales que se orientan a desempeños artísticos como son la realización de conciertos y la grabación de discos. Es una actividad que complementa la formación musical del estudiante y que nos permite la proyección artística de la Escuela.
Los grupos hacen parte de la dimensión artística con la que la escuela y en la que la escuela establece sus entronques fundamentales. Hoy existen los grupos Ámbar, Magenta y Azurita; han representado a nuestra Escuela en varias versiones de los encuentros Colombianos de la Canción Infantil de Medellín (2000), Cali (2005), Bogotá (2004) y en los Encuentros de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña realizados en Bogotá, Colombia en 2001, Belo Horizonte, Brasil en 2003 y en Montevideo, Uruguay en 2005. Recientemente, en septiemnbre de 2006, los grupos participaron de la temporada Canciones para orejas largas organizada por el Movimiento Colombiano de la Canción Infantil.
La construcción de esta dimensión no se da con gratuidad ni es el resultado mecánico de asistir a unas clases de música. No.
Como se trata de interactuar con estos niños y adolescentes, ya en los ensayos de grupo, ya en el montaje, será menester intentar seducirlos, persuadirlos, involucrarlos. ¿Cómo hacerlo sin imponerles nuestro encuadre adulto? Trabajar con ellos para conformar grupos musicales, construir sus territorios, armar sentidos de pertenencia, sin pensar en identidades rígidas; ¿Cómo ser grupo, construir integración y sociabilidades, sin dejarnos atrapar por las nociones cerradas que a veces vemos en colectivos marcados por una idea disciplinaria, el uniforme, las filas, como los Scout, o los equipos deportivos? ¿Qué cosa hacer para que, siendo grupo artísticos, fluyan la creatividad, las relaciones respetuosas buscando gozar, disfrutar y ser felices *?
SEGUNDO. Muchos de nuestros jóvenes profesores han participado de los procesos de formación de nuestra Escuela y quienes lo han deseado han encontrado en nuestra mirada y modos de hacer musical una posibilidad alternativa de gran potencia para asumir su formación en modalidades formales de carácter universitario.
Es decir, en la práctica hemos interpelado la idea generalizada de la “Música Universal”. Hemos formado desde unas músicas que secularmente no han sido objeto de estudio porque se han considerado propias de otras prácticas. Muchos de nuestros estudiantes se han involucrado con éxito en esquemas curricularizados de la educación formal superior, no porque se hayan formado en sus códigos sino porque quizá han sabido leer lo literalizado desde la potencia empática de lo oral, o porque no han renunciado a que la música antes que letra es sonoridad apropìada, antes que código escrito, es flujo sonoro.
TERCERO. Creemos en los vínculos, en las sinergias que surgen con quienes resonamos en las frecuencias de tonos afines y contrastantes. Nuestra Escuela hace parte del Movimiento Colombiano de la Canción Infantil, convergencia de un propósito común: impulsar el acto creativo en torno a la expresión musical pensada en los niños y las niñas. Así, cantautores, creadores, músicos, pedagogos, investigadores y en general personas que vienen trabajando con la canción infantil como hecho artístico y pedagógico aúnan esfuerzos para realizar jornadas pedagógicas, festivales y temporadas artísticas así como encuentros colombianos de la canción infantil —Bogotá (1998 y 2004); Medellín (2000); Cali 2002—. También ha participado, a través de varios de sus grupos vinculados, en las dos ediciones del Festival de Niños y Niñas al Parque, evento organizado por el IDCT en 2004, 2005 y 2006.
A nivel internacional fue organizador del 5º Encuentro de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña llevado a cabo en julio-agosto de 2001 en las ciudades de Bogotá y Paipa. Adicionalmente varios de sus integrantes y grupos han asistido a varias ediciones de estos encuentros, destacándose la participación en las ediciones 4º, 5ª, 6ª y 7ª realizadas en Córdoba, Argentina (1999), Bogotá, Colombia (2001); Belo Horizonte, Brasil (2003) y Montevideo, Uruguay (2005).
CUARTO. Varios de quienes fueron estudiantes de la Escuela integran en la actualidad grupos profesionales de altos desempeños musicales y muy competentes en el medio artístico y cultural del país. Haberlo logrado ratifica una apuesta fundamental: es posible formar músicos a partir de las lógicas de las Músicas CIAM y desde allí potenciar la creatividad, la construcción de subjetividades en clave de construir mundos posibles y de dialogar con las culturas en las que esas músicas nacieron y se transforman permanentemente. Es el caso del Ensamble Sinsonte a quien corresponderá el cierre artístico de esta reunión. Su propuesta artística y estética es el testimonio vivo de una manera de mirar, apropiar y materializar unas músicas dadas. Sinsonte, con sus búsquedas y experimentaciones sonoras lee una tradición musical y apuesta a la configuración de nuevas disposiciones sonoras, aparte de los convencionalismos y de las normalizaciones estandarizantes que el dispositivo musical hace evidentes, en particular, en programas de pregrado de música en nuestro país.
Que reuniones como esta permitan la confrontación de miradas y de posturas sobre la formación musical y que desde las maneras singulares de pensar y realizar la formación musical, se busquen las articulaciones entre las diferentes modalidades formativas que, como se ha intentado mostrar aquí, tienen lógicas y sistemas de ser y hacer que, por fortuna, los diferencian.
Articular, no homogeneizar. Poner en diálogo, no subyugar desde las disposiciones del saber-poder.
En esa búsqueda, la Fundación Nueva Cultura seguirá apostando a hacer de la música un lenguaje del goce, del afecto y del crecimiento personal y de la construcción de mundos posibles.
Jorge Sossa Santos
Director
Escuela de Formación Musical
Fundación Nueva Cultura
MALDONADO, Jorge. La formación artística en la educación básica. En: Revista UIS – Humanidades. Volumen 32 Nº 2. (Bucaramanga: UIS Facultad de Ciencias Humanas, 2004). p. 121-134
COHAN, Walter. Principios de educación artística. Conferencia dictada en el Auditorio de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, 12 de julio de 2006.